Organizaciones ambientales de la coalición Ballenas o Gas llaman a participar en consulta pública para pedir que se frene el proyecto Amigo GNL
● El proyecto Amigo GNL provocaría impactos irreversibles al Golfo de California, una
de las regiones marinas más biodiversas del planeta.
● La coalición Ballenas o Gas subraya omisiones sustantivas de acceso a la
información y violación a derechos ambientales alrededor del proyecto Amigo GNL.
● La coalición Ballenas o Gas llama a participar en la consulta pública para frenar
Amigo GNL, proyecto que exportaría más de 5.1 millones de toneladas de gas
natural licuado al año hacia Asia, sin beneficios reales para la población mexicana y
con impactos ambientales y sociales irreversibles.
Guaymas, Sonora, 4 de marzo de 2026. La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del
proyecto Amigo GNL, ingresada en la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA)
desde noviembre de 2025, fue hecha de conocimiento público apenas el jueves 12 de
febrero, abriéndose el periodo de consulta pública ese mismo día.
La coalición Ballenas o Gas sostiene que la información sobre el proyecto que se presenta
en la MIA es insuficiente. En este contexto, buscan informar, tanto a la ciudadanía como a
los tomadores de decisiones, en particular a la presidenta Claudia Sheinbaum, la gravedad
de los impactos ambientales que se generarían al desarrollarse Amigo GNL. Estos efectos
rebasan sustantivamente los beneficios económicos proyectados y no representan un
fortalecimiento real de la soberanía energética.
El proyecto Amigo GNL, a instalarse en Guaymas, Sonora, contempla la exportación a Asia
de más de 5.1 millones de toneladas de gas natural licuado (GNL) al año. Para lograrlo se
pretende diseñar y construir dos terminales marítimas para la licuefacción y
almacenamiento del gas natural, sumadas a una terminal terrestre que tiene fines
operativos. Para movilizar este volumen de GNL, se prevé el uso de buques metaneros, de
más de 300 metros de longitud y con una capacidad de hasta 216 mil metros cúbicos.
La operación del proyecto implica dragados, incremento en emisiones, ruido submarino
constante, colisiones mortales con fauna marina, descargue de aguas lastre, además del
enorme tránsito industrial que se introduciría cada año en el Golfo de California, una de las
regiones marinas más biodiversas del mundo, y que es reconocida como el “acuario del
mundo”. La región es zona de reproducción y migración de ballenas, concentra 39% de
todas las especies de mamíferos marinos del mundo, y 80% de las especies de mamíferos
marinos presentes en México. Asimismo, es hogar de más de 891 especies de peces, 5 de
las 7 especies de tortugas marinas del mundo, y de más de 4,852 especies de
invertebrados.
El proyecto Amigo GNL no forma parte de las obras de infraestructura para consumo
nacional ni para fortalecer la soberanía energética del país, pues no diversifica las fuentes
de generación de energía y está planeado para que Guaymas sea un punto de tránsito de
exportación que beneficiará principalmente al mercado asiático y a las empresas
exportadoras estadounidenses; pero los impactos ambientales, sociales y territoriales
permanecerán en México.
Pese a que la MIA adolece de vacíos amplios de información que no reflejan las
afectaciones reales del proyecto y es omisa en garantizar el derecho al acceso a la
información ambiental, el colectivo Ballenas o Gas hace un llamado a la ciudadanía a
participar activamente en la consulta pública de la ASEA para presentar
observaciones técnicas y sociales, y señalar los impactos irreversibles que el
proyecto puede ocasionar a toda la región, antes del 12 de marzo.
En el siguiente enlace podrán encontrar un documento con los requisitos de la consulta, así
como algunas observaciones preliminares que pueden servir de apoyo para su
presentación: https://bit.ly/ConsultaAmigoGNL. El documento puede descargarse,
complementarse y enviarse antes del 12 de marzo a los correos electrónicos:
consulta.26SO2025G0143@asea.gob.mx con Cco: ballenasogas@gmail.com
Autorizar Amigo GNL bajo estas condiciones significaría comprometer irreversiblemente
ecosistemas estratégicos sin garantizar beneficios reales para el país y su población. La
consulta pública debe convertirse en un espacio de escrutinio riguroso y defensa activa del
patrimonio ambiental de México.
